No me vale que me digas que me centre, y a pesar de que valoro que me escuches, tampoco me vale. Sé que la respuesta no voy a encontrarla ahí fuera, y que darle vueltas y vueltas tampoco solucionará el problema, pero ya no se que hacer.
Son ya casi 4 meses de soledad encubierta, de momentos que no llegan, de ilusiones que se apagan. Me asusta pensar que aun quedan otros tantos, y me alienta el hecho de que por lo menos la mitad esten bañados por el Sol.
He hecho de la chica que en un principio tenía miedo de llegar aquí un maniquí que sólo reacciona por las necesidades inmediatas de comer, fumar o dormir. Una muñeca que ha sufrido decepciones que no se imaginaba, encontrándose con que la principal decepción es ella misma.
¿Dónde están mis sueños...?
Y vuelven los mismos versos..
" de haberlo sabido.."