Y yo tampoco debería haberlo hecho, porque me guste o no: ya forma parte del pasado.
Cenar en cualquier parte, hablar hasta bien entrada la noche, una petición inesperada, pasear por senderos que quizá no volveremos a pisar y sentir que vuelven las fuerzas cuando coges mi mano, PLANES, punto muerto, un: "no quiero que te vayas", una mala contestación, un abrazo sorpresa, esperar junto al teléfono y soprenderme haciendo cualquier cosa cuando por fin suena, echarte de menos, dar marcha atrás en el tiempo inesperadamente, DUDAS, alimentar a unos conejos que nadie aún a visto, calma, y vuelta a la rutina..
Y tras este mar de meses: puedo adivinar tu llamada de madrugada, el perfil de tu cara en la oscuridad mientras me llevas a ninguna parte, a perdernos. Te encuentro a cada paso, y te siento cerca constantemente. Sin embargo hay algo que sigue interponiéndose, y que lleva a que después de una breve noche se suceda un día interminable.