"Pero bajo esa apariencia, bajo la dureza de la corteza ideológica y la confusa aspiración de una abstracta armonía universal, en realidad, había una joven mujer que, en la parte más oculta de su ser, soñaba, a pesar de todo, con el amor.
En las cavidades profundas el río seguía su curso y era esa agua la verdadera fuente de vida, capaz de apagar la sed, alimentar, fecundar, hacer crecer y unir entre sí a los seres humanos de cualquier lugar de la tierra. PORQUE ES AMAR Y SER AMADO, Y NO LA REVOLUCIÓN, LA ASPIRACIÓN MÁS PROFUNDA DE TODA CRIATURA QUE VIENE A ESTE MUNDO."
Susanna Tamaro, "escucha mi voz"