Casi siempre se trata de lo ilógico, lo irracional, lo menos convencional. Tu corazón, en un acto de rebeldía contra tu cabeza, esa que siempre le ordena y le ordena, decide por sí mismo. Te dice que no entiende de normas establecidas, de barreras. Es entonces cuando debes decidir, o tú y tu corazón, o tú y tu monótona racionalidad.
Imperan los consejos de aquellos que, por no haber escuchado nunca, viven presos de su quietud.
"Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve."
Susanna Tamaro
domingo, 30 de septiembre de 2007
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